Los árboles nos aman, estoy
segura.
Cada vez que los miro me sonríen, les sonrío
de vuelta y siento su amor. Y cuando
los abrazo mi corazón se llena de alegría, late fuerte, como queriendo salirse
de mi pecho. Es como abrazar a un amigo de toda la vida, alguien a quien
conozco desde siempre (es que ya nos conocíamos, sólo que yo me había
olvidado). E inmediatamente me siento mejor conmigo misma, todas las
preocupaciones y angustias que traía desaparecen, es como si les entregara mis
problemas y ellos me ayudaran a resolverlos. Creo que me muestran esa parte de
la historia o de la información que no logro ver por mí misma. Y en este
proceso nos sanamos, porque al ayudarme a sanar a mí, ellos también sanan. Es
que estamos unidos, la separación no
existe, me lo dicen a cada instante, y les creo ¿cómo no creerles si lo
experimento cada vez que estoy con ellos?
Los árboles nos aman, es hermoso conectar con
ese amor, que es el propio y el de todos.