Con el corazón abierto me siento
ya no tengo nada más que ocultar
viajera incansable de los momentos
muestro siempre mi infinita verdad.
¿Qué son las hojas en los inviernos?
¿y los mosquitos en navidad?
¿por qué me pican las axilas,
si ya siento el aire de la libertad?
Me imagino en los encuentros,
despeinándome bajo el sol.
Insegura identificación
ya no intentas deslumbrarme.
Los momentos de la pausa
y la voz del corazón
nada dicen de la mente.
Y me abro en los recuerdos
del siempre eterno devenir,
una luz hecha momento.
Quién no se reconoce no vive
y quien no vive nunca muere.
Bendita agua de vitalidad
traemos todo lo que necesitamos
¿qué es lo que tanto nos preocupa?
Queríamos ser únicos y ya lo somos
ya nos podemos divertir.
Somos los que siempre fuimos
los que siempre estamos
los que siempre seremos.
