Lo que menos quiero en este momento es usar mi tiempo para hablar con giles.


En estos días me he dado cuenta por qué me desvelo en las noches: es porque tengo pánico de despertarme al día siguiente y tener que hacerle frente a todo lo que va a venir. Y lo que va a venir es la angustia por no saber quién soy ni qué quiero hacer. Me di cuenta de que inconscientemente prefiero desvelarme con películas, pavadas o series para despertarme lo más tarde posible al día siguiente y que entonces el día se haga muy corto y tener que hacerle frente a la “vida” durante menos horas. Es que me da pánico vivir. 

Más de una vez he sentido ganas de desaparecer, y me sigue aconteciendo. Confío en que algún día este sentir desaparecerá, como tantos otros sentires desaparecieron. Algún día se irá el miedo a vivir, o quizás nunca se vaya, pero al menos pueda aprender a observarlo evitando que se adueñe de mis pensamientos y mis actividades.

Horas y días encerrada para darme cuenta de que le tengo miedo al encierro, al encierro que constantemente me invento vaya a saber por qué. Al igual que hace unos años me di cuenta de que buscaba la soledad porque le tenía miedo, hoy me doy cuenta de que busco la oscuridad y el silencio porque también les temo. Temo jamás poder salir y tener que quedarme adentro, mirando mientras los demás disfrutan en lugar de disfrutar con ellos. Desconozco de dónde viene este sentir, mas sí deseo trascenderlo, pues quiero vivir la vida en completud. “Vivir la vida en completud también es vivenciar los miedos” me dice una voz, y es cierto ¿en qué momento me creí que iba a dejar de tener miedo? Es parte de la vida temer, es parte de la vida sentir, es parte de ser humana, ¿por qué huir de nuestra humanidad? 

Hace algunos años también me di cuenta de que el camino a la salvación era el autoconocimiento, la verdadera aceptación de todo lo que tengo adentro, y que mejor me sentiría en tanto más lo siguiera haciendo. Y revolcarse en la mierda da bastante asco, y también da miedo. La parte buena es que después salimos relucientes. El desafío es quizás poder hacerlo con gusto, pero con gusto verdadero, o por lo menos mantener la fe mientras nadamos, sabiendo que nos encontraremos con nuevos aromas luego.





Image: holy shit

© Cuaderno de vida
Maira Gall