Paz en nuestro corazón


La lentitud unida a la paz que nos arrebata

Silencios que se nos develan esperándonos en las noches, mientras les cantamos a un sinfín de materias adeudadas, como reemplazando nuestras vidas por aquellas en donde nos regalamos.

Sincerándonos con nuestra paciencia.

Sucumbiéndonos en los abrazos.

Hoy nos sentimos en nuestra dicha, y en nuestra creación. Transitando nuevas entranzas.

Ay! Quién nos pudiera contar lo que nos perdimos!  Si cada momento es un espacio que nos recuerda la libertad, si cada designio es un aplauso dado por las manos eternas, si cada latido es un retazo de simpleza.

 Ay! Quién nos pudiera contar! Si hoy nos vivimos, y si mañana nos recordamos.





Arte: Manuel Seminario

Pájaros cantando

Pájaros cantando
Un sueño que se convierte en vigilia
Encontrarnos con lo sincero
y volver a recordarnos
Caminarnos con nuestros pies serenos
Abrirnos paso entre la maleza
Mirar hacia el horizonte
Reirnos y recordarnos
Abrigarnos bajo un árbol
Ser uno con nuestra presencia
Divertirnos en lo sencillo
Alegrarnos en la simpleza

Caminos que nos liberan
Uno con Uno con Todos
Tránsitos que desaparecen
Revelaciones en el decir
Lágrimas que sueñan con un mundo más tranquilo

Saber que la Paz es a cada momento
Recorrernos por adentro
Integrarnos en nuestras diferencias
Cocrearnos juntos y unidos

Divina Presencia
Tejedores de los nuevos tiempos
Trajimos todo lo que necesitábamos
Siempre
Somos todo lo que necesitamos Ser

Riqueza Infinita
Nosotros
En Libertad

Así Es.










Poema inspirado en la experiencia "Peregrinación Joven por la Paz"
Centro Mariano del Espíritu Santo
Córdoba, Argentina
Octubre de 2018

Ph: Grupo peregrino en la caminata de subida al cerro "Pajarillo"

Ver en todo lo malo algo bueno


Gracias a todos los seres falsos que nos encontramos, porque nos enseñaron a ser verdaderos.
Gracias a todos los que nos reprimieron, porque nos ayudaron a liberarnos.
Gracias a todos los que nos dejaron de lado, porque nos enseñaron a querernos.
Gracias a todos los que nos faltaron el respeto, porque nos enseñaron a respetarnos.
Gracias a todos los que nos cerraron las puertas, porque nos enseñaron a abrir nuevas.
Gracias a los que nos desagradecieron, porque nos enseñaron a valorarnos.
Gracias a los que nos desalentaron, porque nos enseñaron a encontrar el coraje dentro.
Gracias a los que nos quitaron el abrigo, porque nos enseñaron a encontrar nuestro calor interno.
Gracias a los que se fueron, porque dejaron lugar para lo nuevo.
Gracias a los que nos maltrataron, porque nos enseñaron a defendernos.
Gracias a los que nos quitaron, porque nos enseñaron a dar.
Gracias a los que quisieron opacarnos, porque nos ayudaron a brillar.
Gracias a los que nos reclamaron, porque nos mostraron donde nos faltaba dar.
Gracias a los que nos lastimaron, porque nos enseñaron a cuidarnos a nosotros mismos.


Lo que menos quiero en este momento es usar mi tiempo para hablar con giles.


En estos días me he dado cuenta por qué me desvelo en las noches: es porque tengo pánico de despertarme al día siguiente y tener que hacerle frente a todo lo que va a venir. Y lo que va a venir es la angustia por no saber quién soy ni qué quiero hacer. Me di cuenta de que inconscientemente prefiero desvelarme con películas, pavadas o series para despertarme lo más tarde posible al día siguiente y que entonces el día se haga muy corto y tener que hacerle frente a la “vida” durante menos horas. Es que me da pánico vivir. 

Más de una vez he sentido ganas de desaparecer, y me sigue aconteciendo. Confío en que algún día este sentir desaparecerá, como tantos otros sentires desaparecieron. Algún día se irá el miedo a vivir, o quizás nunca se vaya, pero al menos pueda aprender a observarlo evitando que se adueñe de mis pensamientos y mis actividades.

Horas y días encerrada para darme cuenta de que le tengo miedo al encierro, al encierro que constantemente me invento vaya a saber por qué. Al igual que hace unos años me di cuenta de que buscaba la soledad porque le tenía miedo, hoy me doy cuenta de que busco la oscuridad y el silencio porque también les temo. Temo jamás poder salir y tener que quedarme adentro, mirando mientras los demás disfrutan en lugar de disfrutar con ellos. Desconozco de dónde viene este sentir, mas sí deseo trascenderlo, pues quiero vivir la vida en completud. “Vivir la vida en completud también es vivenciar los miedos” me dice una voz, y es cierto ¿en qué momento me creí que iba a dejar de tener miedo? Es parte de la vida temer, es parte de la vida sentir, es parte de ser humana, ¿por qué huir de nuestra humanidad? 

Hace algunos años también me di cuenta de que el camino a la salvación era el autoconocimiento, la verdadera aceptación de todo lo que tengo adentro, y que mejor me sentiría en tanto más lo siguiera haciendo. Y revolcarse en la mierda da bastante asco, y también da miedo. La parte buena es que después salimos relucientes. El desafío es quizás poder hacerlo con gusto, pero con gusto verdadero, o por lo menos mantener la fe mientras nadamos, sabiendo que nos encontraremos con nuevos aromas luego.





Image: holy shit

Ser quien soy


Ser quien soy
ser quien soy
ser quien soy
ser quien soy
ser quien soy
ser quien soy
ser quien soy
ser
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