Flore-cimientos


Mírate crecer, mírate. Mira como creces, como se abren tus pétalos, como floreces. Mira tu tallo, tus ramas, tus hojas fortalecerse.

Recuerdas cuando eras una semilla pequeña bajo la tierra esperando salir? Recuerdas cuando esperabas, ansiosa por ver esa luz de la que tanto te habían hablado?
Y te mirabas en tu cascarón, te veías, veías tus adentros, adentro de esa pequeña casita que te contenía a ti y nada más que a ti,
Eras lo único que había, tú, adentro de tu semilla, de tu cáscara, esperando el momento justo, el momento perfecto, el momento ideal para salir.
Y no fue fácil al principio, costó un poco, había que romper ese cascarón que te cubría, había que hacer fuerza, pero se abrió, finalmente se abrió, y empezaste a crecer.
Y había que transitar ese caminito hasta la luz, parecía que estaba lejos, había que crecer entre la tierra, había que hacer fuerza porque la tierra estaba pesada y húmeda, pero de a poquito ibas avanzando, de a poquito en poquito, y sentías la tierrita y el agüita que te humedecía, y seguías avanzando, pasito a pasito.
Y a veces desconfiabas un poco, pero sabias que estabas yendo bien, que estabas yendo a donde tenías que ir, que esa luz que sentías existía, y estaba esperándote.
Y un día, diste un pasito más, y de golpe todo fue distinto, sentiste algo que nunca habías sentido, sentiste el espacio abierto, el aire, la libertad. Ahora crecías hacia arriba y parecía que te alejabas de esa tierra con la que habías compartido tanto, y podías seguir creciendo, sintiendo más libertad, y sentías el mundo entero ahí afuera como un espacio ilimitado en el que crecer.
Y seguías recordando la tierrita, y te sostenías  en ella, y las raíces crecían hacia abajo mientras vos crecías hacia arriba.
Y arriba hay colores, y hay olores, y hay frío y hay calor y cuantas cosas nuevas que ni te imaginabas cuando eras una semilla. El calor del sol tan lindo, las gotas de lluvia que caen sobre vos.
Y miras a tu alrededor, y ves el infinito espacio que tenés para seguir creciendo, y hay cada vez más sol, y cada vez más agua, y cada vez más aire, y tus raíces son cada vez más profundas.
Y ahora es imposible dejar de crecer porque hay un infinito espacio esperando a que sigas creciendo.
Seguí, seguí creciendo. Seguí, seguí creciendo-nos.



No hay comentarios.

Publicar un comentario

© Cuaderno de vida
Maira Gall