Tocarte, tocar tu mano
tocar tus manos
y crearte mientras te toco
mientras te siento puro
y vital.
La belleza de un suspiro
el aliento en una mirada, compasiva
implorante y divagante.
Certidumbres sobre el destino
que disipan sombras
abriéndonos a un nuevo andar.
Las mañanas oscurecidas dejaron paso a los pajarillos
porque los cantos iluminan más que los recuerdos.
Amanece en tu presencia
y me animo a contemplarte una vez más
como siempre
mientras espero que los nidos se agiganten.
Ayer fuimos uno
y hoy somos dos
así como somos.
En un arrullo infinito te acompaño
y me entrego a la certeza de un mañana prodigioso
y de tu compañía.
Imagen: Manuel F. Seminario
http://manuelfseminario.blogspot.com.ar/

No hay comentarios.
Publicar un comentario